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14/01/2017 | ACTUALIDAD
La reforma del Mercado Central modernizará el equipamiento sin perder su identidad

El Plan Director contempla la mejora y modernización de las instalaciones para la revitalización del Distrito Mercado a través de redes de cooperación y colaboración
La retirada de los paneles laterales y su sustitución por grandes cristaleras, además de la reducción a dos hileras centrales de puestos son algunas de las principales novedades.
El Ayuntamiento seguirá teniendo el control sobre el Mercado pero la opinión de los detallistas ganará peso para las decisiones del día a día.

 

El Plan Director para la Renovación Integral del Mercado Central de Zaragoza se ha presentado esta mañana en rueda de prensa. El documento, elaborado para Zaragoza Vivienda por la UTE formada por Ingennus y Baika ha detallado la propuesta de reforma que pretende ser motor de dinamización del Casco Histórico y de la distribución de productos agroalimentarios en Zaragoza.

Una de las premisas que se incluyen en este Plan Director es que la obra de reforma sea más que el acondicionamiento de la estructura y de los puestos de los detallistas, convirtiendo el entorno en el Distrito Mercado. Esto implica que la actividad comercial existente en los alrededores del Mercado Central se beneficie también de la modernización de servicios, reforzando redes de Colaboración y Cooperación y creando nuevas sinergias que puedan actualizar servicios como compras por Internet o envíos a domicilio.

Tras analizar experiencias similares en otros puntos del Estado, el equipo redactor del Plan Director se ha centrado en equilibrar cuatro ejes fundamentales:
- La recuperación arquitectónica del edificio
- La regeneración urbana de la zona donde se ubica
- La gestión económica de la reforma
- La complementariedad de usos y actividades a implantar

Nueva distribución de puestos y más espacio para los usuarios
Sobre los usos, el de mercado tradicional continuará siendo el predominante y determinante. Sin embargo, se plantea una racionalización del número de puestos, creando dos dobles filas (pasando de los 187 actuales a un número entre 88 y 76 puestos). De este modo, se liberan las fachadas y se generan nuevos pasillos de borde en los límites de la planta, así como un gran pasillo central de 7,60 metros de ancho con zonas de descanso y relación. La anchura del frente de los puestos, que actualmente es de 3 metros, se ampliaría llegando hasta los 4 o 5 metros. La distribución de tipos de puestos dependerá de la cantidad de comerciantes interesados, pero se tratará de mantener la proporción actual mediante unas horquillas flexibles.

Por razones de limpieza y mantenimiento, se propone que las pescaderías se ubiquen en una zona particular y el resto de los puestos se distribuyan alternativamente a lo largo del mercado. El semisótano también verá optimizado su espacio, puesto que el número de cámaras de cada especialidad dependerá del número de puestos. Los espacios libres se dedicarán a usos complementarios del mercado.

El Ayuntamiento conservará algunos puestos de uso público para introducir nuevos servicios o actividades que enriquezcan la oferta del conjunto. Se reservan de dos a cuatro puestos a medio camino entre la venta y la hostelería, potenciando los valores comunes a la identidad del mercado.

Cabe destacar la importancia de los servicios compartidos, con una propuesta de colocar un punto de información y recogida de la compra realizada por los clientes para gestionar un nuevo servicio de entrega a domicilio, tanto de la compra realizada en el mercado como a través de Internet. Asimismo, se plantea instalar consignas refrigeradas para los usuarios del mercado.

Horarios más adaptados a los nuevos usos y servicios
En cuanto a los horarios, el mercado se concibe como un punto de encuentro social en torno a la alimentación y el consumo responsable. El horario de apertura tradicional se priorizará, pero se contempla la posibilidad de ampliar el horario para usos de los locales de restauración o bien de eventos.

La creación del Distrito Mercado supone la creación de nuevas sinergias para el fomento del comercio local. Surge la necesidad de que el proyecto vaya más allá del propio edificio, interviniendo también en el entorno y los establecimientos cercanos. Se pretende generar una red de establecimientos, entidades, personas y locales vinculados al Mercado, de manera que se creen relaciones entre los diferentes gremios y comerciantes, llevando a cabo actuaciones conjuntas y prestando servicios compartidos. Esto servirá para conseguir un mayor impacto en acciones como por ejemplo, campañas promocionales.

Se pretende fomentar así también el consumo de producto local, educando en una filosofía de consumo próximo, ecológico, denominaciones de origen, etc. En este sentido, se propone la atracción de la infancia al mercado, educando en la importancia de una comida saludable, puesto que serán los consumidores del futuro.

Intervención en el edificio y su entorno
El edificio, obra del arquitecto aragonés Félix Navarro Pérez, cuenta con la protección de ¿Interés Monumental BIC¿ desde 1982, y declarado como Monumento Histórico Nacional desde 1978, por lo que la reforma del equipamiento y su entorno deberá conciliar la rehabilitación del edificio histórico, preservando y potenciando sus valores arquitectónicos con la necesidad de adecuar sus espacios a los modelos funcionales y de gestión que garanticen su viabilidad técnica y económica.

En este sentido, respecto al entorno, la principal novedad que aporta el Plan Director es, manteniendo el abastecimiento de productos por la fachada este, transformar este vial con una vía de tráfico restringido con unos horarios de carga y descarga más limitados (de 5:00 a 11:00 con prohibición de estacionamiento el resto del día). También se ampliaría la plataforma peatonal con la eliminación de los pórticos de hormigón construidos en la década de los 80 para añadir más arbolado, una senda ciclable y la reurbanización según las pautas de la intervención de la calle Murallas Romanas.

La intervención potenciará la percepción visual del interior, sustituyendo las actuales mamparas por cristaleras, de modo que también se puedan contemplar con mayor facilidad las columnas y los forjados de la techumbre, potenciando la idea del Mercado como escaparate, para que se pueda contemplar el edificio tal y como fue concebido. Se proveerá de una solución envolvente para la climatización y la protección ante la entrada de insectos, pájaros o polvo del exterior. Se garantizará la accesibilidad universal. La planta baja contará con ocho bloques de puestos de venta, con locales a ambos lados de un corredor central, espacios para consumir los productos adquiridos, encuentro, etc.

Plan de transición
Se ha tomado como condición indispensable ofrecer una solución para que los actuales detallistas que pretendan continuar con su actividad en el futuro Mercado central puedan mantener sus negocios en funcionamiento, durante el periodo de construcción. Analizadas varias posibilidades, se ofrece como mejor solución la instalación de una carpa provisional adyacente al Mercado en la fachada Este. De este modo, las instalaciones del semisótano (cámaras, obradores, etc.) podrían seguir funcionando. Se calcula que el plazo de duración de la obra sería de 12 meses, tratando de ejecutar la obra a lo largo del año 2018 y evitar que afecte a la campaña de Navidad.

Se incluye un Plan de Acompañamiento Social que contempla charlas, actividades educativas, consulta digital de la situación de las obras, envío de información a través de boletines digitales, campañas de comunicación, punto de información presencial, etc.

Gestión y concesiones
Las concesiones de los detallistas, caducadas el pasado septiembre, están en situación de prórroga hasta que salga la concesión del futuro mercado. El Plan de Transición pone especial énfasis en cuidar y garantizar la actividad comercial durante el periodo de construcción.

Sobre el modelo de gestión, la apuesta del Ayuntamiento de Zaragoza, que también recoge el Plan Director, es una fórmula de gestión 100% pública en la que los comerciantes tengan autonomía en el día a día pero que conserve un papel estratégico para el Ayuntamiento. Un sistema de inversión mixta y una gestión compartida del edificio, manteniendo la competencia municipal sobre el cobro del canon a los detallistas y costeando parte de los gastos o consumos de suministros al mismo tiempo que se hace partícipes a los detallistas de la gestión del mercado y de la mejora de sus servicios. En todo caso, se plantea la necesidad de organización en una entidad o asociación que facilite la interlocución y gestión.

Se propone una gestión más profesionalizada, con la figura de gerencia general, nombrada por los propios comerciantes. Se insiste en la importancia de dinamización de los espacios, con actividades ligadas a la gastronomía, concursos, exposiciones, conferencias, cultura... El objetivo es conservar a la actual clientela y abrir el público objetivo a un rango más variado en cuanto a edades y perfiles.

En cuanto a empleo, se calcula que el nuevo mercado podrá concentrar casi 450 puestos de trabajo directos, con una considerable cantidad de empleo indirecto.

Se calcula que los costes de la obra ascenderán a 9.118.910 euros (IVA no incluido), de los cuales el plan de transición sería de 925.000. El total de inversión, incluyendo los gastos técnicos, sería de 9.577.903 euros.

Entre las diferentes alternativas de gastos que baraja el plan director se ha valorado más positivamente la opción de que los detallistas realicen una aportación inicial de 50.000 euros de media y un canon variable a lo largo del tiempo, compartiendo también una parte de los gastos.

Se propone un plazo de concesión de cincuenta años para los titulares del canon, con un total anual de gastos de gestión de 694.776 euros., de los cuales, dos terceras partes podrían ser asumidas por el Ayuntamiento y el resto por los detallistas.


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