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18/05/2020 | ACTUALIDAD
Rediseñar Zaragoza
 

El reto de rediseñar la ciudad de Zaragoza tras la pandemia

La ‘nueva normalidad’ obliga a los ayuntamientos a estudiar cambios en el urbanismo y la movilidad. Los expertos piden entornos más confortables, potenciar la bici y no segregar a los más vulnerables.
Fuente: Heraldo
 
 
 
 
 
 

Vista de Zaragoza desde la iglesia de la Magdalena./José Miguel Marco

El uso de mascarilla, la restricción de aforos en el transporte público, las franjas horarias para salir a la calle, el recelo social, el teletrabajo... La crisis sanitaria mundial por el coronavirus ha alterado el día a día de los ciudadanos que, en el caso de España, acometen ahora una desescalada incierta y gradual. Para ello, las autoridades, también las municipales, improvisan como buenamente pueden regulaciones y decretos provisionales para alcanzar cuanto antes la denominada ‘nueva normalidad’ en condiciones de seguridad. Sin embargo, las grandes ciudades, principales afectadas por la pandemia por su densidad de población, afrontan el reto de revisar su configuración para adaptarse a cambios mucho más permanentes.
 
Por ello, HERALDO ha contactado con expertos de diferentes ámbitos para conocer hacia dónde debe encaminarse Zaragoza y las nuevas urbes poscovid. Una reflexión más habitual de lo que parece. La planificación urbanística ha estado marcada históricamente por las epidemias que han afectado en el pasado a la humanidad. La tuberculosis, la peste, la fiebre amarilla o la malaria asolaron en su momento las grandes ciudades, que introdujeron mejoras sustanciales que hoy todavía perduran con criterios sanitarios.
 
 

La perspectiva social

 
 

"El mundo actual se encuentra en una encrucijada similar, por lo que hay que impulsar transformaciones urbanas en todos los aspectos, desde el sanitario al económico, pasando por el geopolítico y el cultural", apunta Ángel Pueyo, al frente del Grupo de Estudios en Ordenación del Territorio (GEOT) de la Universidad de Zaragoza. Junto con su equipo, acaba de publicar un artículo titulado ‘La planificación y la gestión urbana entre la Gran Recesión y la pandemia covid-19: aportaciones de la inteligencia geográfica’, en el que advierte de que «el contexto previo a la pandemia podría reforzar los modelos autocráticos o neoliberales, e incentivar la necesidad de segregar a los grupos sociales más débiles». Por ello, teme un aumento del "control social y del populismo" frente a principios básicos como "la hospitalidad, la convivencia o el teletrabajo".

 
En cualquier caso, el director de la Cátedra Territorio Sociedad y Visualización Geográfica apunta que la respuesta a la pandemia "requiere la detección precoz de los potenciales focos de contagio, la incorporación progresiva y segura de la población a sus actividades cotidianas y medidas sociales de largo recorrido".
 
 

Ciudad densa o ciudad dispersa

 
Los investigadores y técnicos coinciden en que la crisis de la covid-19, que ha golpeado con más fuerza a las grandes capitales, ha intensificado el pulso entre una configuración urbanística vertical, y más densa, de las ciudades, frente a otra más horizontal o dispersa. "Durante la fuerte expansión inmobiliaria que concluyó en 2007, muchos ‘expertos’ cantaron las excelencias de la densificación y llegaron a considerar modelos de responsabilidad ecológica aglomeraciones como Singapur o Manhattan. Desde hace unas semanas, otros ‘expertos’, o quizá los mismos, nos están recomendando áreas urbanas redirigidas hacia la dispersión, la baja densidad", dice Ramón Betrán, director del Servicio de Planificación y Diseño Urbano del Ayuntamiento de Zaragoza. "En esto, como en casi todo, creo que la virtud está en el justo medio", apuesta.
 
"Con y sin virus, serán preferibles unas ciudades suficientemente esponjadas, con manzanas aireadas, calles de amplias aceras, más y mejores plazas, jardines y parques, y vínculos eficaces con el entorno rústico y natural; donde también sea agradable y sana la vida de quienes no pueden vivir en pisos de 200 m² o unifamiliares con jardín", defiende este arquitecto que, eso sí, considera que "sería muy triste que esas anchas aceras y esos espacios libres se concibieran para distanciar a la gente y no para aproximarla".
 
Para Adriana Marín, secretaria de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, esta "es una cuestión central" que, en todo caso, "depende del modelo territorial, ya que no es lo mismo el urbanismo del norte de España que el del sur o el del interior". "La ciudad es una solución dinámica a un escenario en constante transformación y tras la pandemia volverán debates sobre su modelo. Por ejemplo, ahora parece que crece la búsqueda de viviendas con jardín, terraza, a las afueras... pero habrá que ver si es una demanda real o una cuestión circunstancial".

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